"CUADERNO DE CAMPO: DELTA TIGRE" - ARGENTINA.

Diversas son las percepciones ligadas al territorio en la actualidad. Nos encontramos en un momento histórico del ser humano, en donde la subjetividad y el constructivismo son claves para la comprensión del territorio desde su propio vivenciar y sentir. Los antiguos paradigmas objetivistas cada día pierden más y más su relevancia, en cuanto al individuo y su visión de mundo, en donde este es el punto central para la recolección de imágenes, relatos, lenguaje, observaciones, percepciones, sensaciones y representaciones acerca de la realidad.

 

Como corresponde a la línea de trabajo principal y central de nuestra organización, la cual guarda relación con la activación de territorios desde el colectivo y la dinámica de trabajo comunitaria, la propuesta de proyecto para la comunidad del Delta Tigre se enmarca dentro de lo detallado a continuación:

 

-La detección y observación de dinámicas sociales, culturales, políticas y territoriales, nos rodean a diario, sin importar el territorio o el lugar. Cada individuo posee la capacidad y habilidades cognitivas desde su propio lugar, de poder reflexionar de manera crítica lo que acontece en su ambiente próximo, como parte de un sistema en constante retroalimentación, homeostasis y autopoiesis. Estas reflexiones varían según la experiencia y las huellas mnémicas de cada individuo y grupo, en donde la historia se hace presente para dar lugar a una imagen del sí mismo y de la realidad, que es constrastada con las características del lugar, ese lugar que significa un algo para quienes habitan en él.

 

La comunidad del Delta Tigre, en su carácter remoto y con una cierta distancia de los modelos culturales neoliberales correspondientes al territorio macro al que pertenece, hace surgir diversas líneas de interrelación entre sus habitantes, de acuerdo a distintos ejes de análisis e investigación, los cuales se han establecido como habitabilidad, sustentabilidad y comunidad. 

 

De esta manera, de acuerdo a la línea de producción propia de Plataforma (Colectiva), es como el proyecto surge en respuesta a la activación territorial y por ende, a la generación de conocimiento desde el territorio y sus participantes, y así mismo de un imaginario en reflexión, para la proyección de un trabajo investigativo antropológico en torno a la visualidad y el lenguaje. Los diversos elementos determinados para la construcción del producto y proyecto final responden a múltiples herramientas investigativas utilizadas por las disciplinas creativas como científicas, tales como la fotografía, el archivo, lenguaje, técnicas plásticas, entre otros, aplicando un vuelco conceptual para la construcción de un proyecto en torno a la subjetividad investigativa, ad-hoc a una dinámica productiva de imágenes y material en un período de tiempo determinado como corresponde a la metodología de residencias de nuestra organización.

 

El contenido basal y final del proyecto consiste entonces en una producción autoral propia sobre el territorio, dando lugar a la producción de un archivo digital multimedia y físico en formato de “cuaderno de campo”, para originar un material de utilidad investigativa, social, artística y científica. El imaginario del colectivo es realizado en una actividad programada secuencial, para así lograr un producto visual natural y orgánico, instintivo y divergente.

 

Finalmente, este proyecto se propone como una alternativa crítica visual/autoral, para una propuesta de carácter establecido sin participación dentro de la diversidad territorial. Una opción crítica en torno a un ejercicio que busca generar cuestionamientos y actividad de pensamiento propio desde los creadores y la comunidad; información, reflexión y una representación de la realidad a través de la imagen, original y con un fin de interacción llevado hacia la realidad del sujeto y no viceversa, vinculándolo desde su individualidad y acción cotidiana relacionada de manera directa con la contribución real hacia la producción de nuevos conocimientos mixtos.

Estado del arte

 

La fotografía contemporánea se caracteriza hoy por un declive en cuanto a su validez como contenido de representación real, mientras se intenta ligar a las artes visuales en un constante devenir de cuestionamientos en torno a la filosofía de la imagen y la estética. Por otra parte, el contenido creativo aumenta en una proliferación de discursos postmodernos y proyectos de diversa índole, sin una constatación real en “lo real” de la relevancia de la producción fotográfica autoral. Lo anterior se desarrolla en torno a lo que se denomina como un “error fundamental de atribución” (Baró, 2006) y basalmente a la concepción fotográfica como una “caja negra” (Flusser, 1990) en el cual el producto fotográfico como imagen no logra ser comprendido como significante relacionado a un sujeto en un contexto particular.

 

Por otra parte, existe una discrepancia entre contexto e imagen, brecha en la cual se contienen estos dos elementos pero distantes el uno con el otro, en donde la producción fotográfica en su proceso de creación artística se vuelca hacia una individualidad alienadora, alejándose de su utilidad científica (cual corresponde a su epistemología) y del objeto del deseo local, al mismo tiempo que el contexto se vuelve solo una imagen utilitaria y vacía (Auge, 2003). Esta discrepancia ha provocado por ende, y de manera sistemática, una desensibilización pública y generalizadora en torno a la implicancia de la disciplina fotográfica y artística en general dentro de lo que pueden referirse como las problemáticas y paradigmas sociales actuales, invalidando en un continuo la disciplina dentro de su aporte real y concreto fuera de su carácter estético e iconofágico (Venegas, 2011). Este aporte real encuentra su vinculación en el cruce y apoyo en la amplia gama de áreas del saber, sirviendo a la vinculación colectiva y en un lenguaje amplio e inclusivo para los grupos sociales, que es donde finalmente se encuentra el objeto de validación fuera del goce del yo, y abriendo sus puertas hacia el constructivismo territorial (Juárez, 2011).

 

Finalmente, es la disciplina y la acción quien deba expandirse hacia el exterior y el contexto, dando significados desde el lugar y para él, transformando la ideología fotográfica hacia su máximo significado potencial. En este sentido, se hace fundamental la integración de diversas técnicas investigativas pertenecientes a las ciencias sociales, como la antropología y etnografía, y sus técnicas correspondientes como la observación participante y no participante, la fotografía y el cuaderno de campo (Taylor y Bogdan, 1987), para nuevas líneas de creación y producción de nuevos artes.

*Extracto proyecto original "Cuaderno de campo: Delta Tigre", por Plataforma (Colectiva). 2019.

"CUADERNO DE CAMPO: DELTA TIGRE"

Ahora, en este instante, yo soy el río.

Fui mujer y varón, una y otra vez lo he sido

durante noches, amaneceres, tardes,

crepúsculos rojizos que todavía arden,

secuencias de sucesión interminable.

Fui multitud de animales, delicados y toscos,

de las variedades que galopan, vuelan y recorren los mares,

de las que aúllan y saltan, de las que croan y reptan,

de las muy diminutas y de las gigantescas.

Fui musgo, flor, tallo follaje de incontables ejemplares

de miles de millones de géneros y especies vegetales.

Guijarro y piedra fui,

peñasco y greda, arcilla y roca,

y, paciente, me hice arena

que con las aguas se besa boca a boca

 

Ahora yo soy el río, casa del cauce que mi vida ha seguido,

casa del cauce que causa el recorrido,

el recorrido contigo al sauce,

el sauce donde me mecía contigo.

 

Desde cuenta quien pueda,

yo misma incluida:

de ese río he bebido

y daré de beber a quien lo pida

de esa agua que rueda

desde fuentes de seda

por venas antiguas,

contiguas al sauce

que me mecía contigo.

 

Ahora yo soy el río

y mi propia morada.

Soy un ínfima gota,

ínfima y desmesurada,

soy todas las gotas, las gotas aunadas,

en las que aún la nada es gota afluente

del agua que, en un solo torrente,

como todo río, en el mar desemboca.

 

Ahora yo soy el río.

Soy infinitas gotas aunadas,

soy el fluir que desborda para quedar vacío.

Acá y allá y por donde vaya, yo soy el río.

Soy sus márgenes distantes

y al mismo tiempo entrelazadas,

soy puente en que copulan orillas de distintos mundos.

Soy lo que soy ahora y lo que seré y he sido antes

en mil y una moradas.

Es por eso que, siendo el río,

soy al mismo tiempo, solamente nada.

 

Dese por hecho lo vivido

y lo no vivido dese por sido.

Ahora yo soy el río.

 

 

 

(Ahora yo soy el río, por Adela Basch. Rama rama, rama negra. Ediciones la mariposa y la iguana. Buenos Aires Argentina, 2017)

El Cuaderno de campo: Delta Tigre es un proyecto en homenaje a las ciencias y las artes, la búsqueda de la verdad y el conocimiento. Así mismo, se construye en el marco de la creación y producción de un proceso artístico con la investigación bibliográfica y en terreno. Con nuestro espíritu se pone en función del colectivo y la comunidad global para fines libres, pero por sobre todas las cosas como un aporte hacia la educación, las ciencias sociales y la cultura.

El encontrar o descubrir nuevos lugares y territorios formaría parte del ser humano de manera esencial, según algunos podrían afirmar. Nuestra historia se ha conformado y construido a lo largo de lo que conocemos, en la base de un incesable proceso de búsqueda por múltiples motivos intrínsecos sobre aspectos biológicos, fisiológicos como subjetivos, ya sea por curiosidad, necesidad como sobrevivencia. La búsqueda y el encuentro de espacios para la creación, la experimentación, la investigación, la conexión y el vivir, se convierte en una acción que se sumerge en el código mismo de lo que implica el existir y el transitar, la evolución y el vivir en un desplazamiento constante que considera el mundo, este mundo.

 

Cada habitar supone una experiencia diversa, la cual complementa la identidad y el lenguaje de cada territorio, junto a su historia y el tiempo, con elementos propios de su estructura como la geografía y aquello real, compuesto por lo que nos llama a vivir y a morir luego del lugar mismo, y convertirnos parte de ella o él. De manera contraria, esta búsqueda hoy se supedita hacia otros factores de influencia, que modifican la experiencia humana y el vivir subjetivo como objetivo en relación a acciones que se alejan desde lo que se plantea anteriormente. La dimensión activa de lo político, lo económico y socio cultural del ser humano ha ido transformándose poco a poco en un proceso de identidad a través del deseo y el consumo, en tanto todas estas dimensiones entremezcladas entre sí a favor de la producción material, producen así mismo, una nueva realidad del territorio, esos no lugares tan comúnmente denominados hoy en día, que a su vez en la repetición del lenguaje pierden el sentido y la relevancia del significado. Las discrepancias como bien se ha formulado, permiten la instalación de nuevas formas de desarrollo e identidad en las brechas de un yo real y un yo ideal. El territorio inmóvil en su apariencia, no tiene un lugar en este espacio.

 

Hoy, los espacios, el territorio y el lugar incluso podrían alcanzar una resignificación. Hemos presenciado en el transcurso de este proceso investigativo, cambios en la forma de interacción intersubjetiva como del consumo, producto de una crisis sanitaria en medio de una cuarta revolución industrial, en donde se solidifica aún más este habitar líquido de lo digital, desde un proceso que parecía superfluo hacia uno concreto e inevitable. Los lugares así se vuelven aún más independientes y subjetivos, como colectivos y objetivos; el valor que adquieren ya no solo está dado por quienes lo habitan (o no dado por quienes consumen dentro de él), sino por la ausencia y la nada de un mundo qué, invitándonos a entrar en él, hoy nos obliga a reconocerlo y fusionar nuestras acciones hacia este. El territorio se posiciona entonces como un espacio fuera de un lugar, sino como aquello que resiste y se escapa a la angustia y el deseo, tal cual una sublimación o un acto sublime fuera el recorrerlo, habitarlo o vivirlo. El territorio real por supuesto.

 

Desde este punto es donde surgen algunos cuestionamientos, ¿cómo abordar la identidad o aquella imagen de un territorio entendido como real, de manera real? ¿cómo producir conocimiento acerca de este, que transite entre la objetividad y subjetividad para una utilidad y no solo sensibilidad estética?

 

El Delta Tigre se presenta desde lo planteado anteriormente.

 

Encontrar una forma de expresión que pueda ser formulada desde el método científico (o parte de él), herramientas de investigación y el sentido artístico, ha sido un desafío desde el primer momento en que Plataforma (Colectiva) marca sus inicios. El territorio del delta Tigre, y nuestro breve habitar en él viene a confirmar tanto hipótesis acerca de ciertos métodos que nos planteamos en el plan de trabajo, como a experimentar de manera sensitiva y subjetiva aquello que conocíamos previamente. En contexto, este conocimiento nos es entregado por Romina Resushe, directora de Wabi Sabi, quien acoge nuestro proyecto y nos permite trabajar durante 11 días en este lugar.

 

Aún así, el trabajo de campo y la práctica artística parecían un método mixto complejo de lograr de acuerdo al objetivo, en un reducido período de tiempo v/s el territorio, ese espacio inconmesurable de experiencias, relatos, imágenes y seres que lo complementan para lograr un todo. La experiencia es única.

 

Comenzando el trabajo se confirma la posibilidad de abordar el trabajo antropológico y creativo desde las tres dimensiones planteadas en el proyecto: la habitabilidad, la sustentabilidad y la comunidad. Tres dimensiones que parecen ser correctas para un proceso investigativo que permita una representación del Delta Tigre desde la suspensión de prejuicios e ideas preconcebidas, dirigiendo la mirada hacia la experiencia, los habitantes mismos y lo que significa vivir en este territorio conformado por islas ancestrales y agua, agua desde el amazonas con la historia misma de América Latina. Avanzamos hacia lo que denominamos como “Cuaderno de Campo: Delta-Tigre”, en un homenaje hacia la disciplina antropológica como la madre de las ciencias investigativas en torno al territorio y la cultura. Comprendimos un proceso a través de fotografías, observación científica, entrevistas, sonidos y bibliografía con un foco en mente: la acción-participación, en otro homenaje al gran investigador Ignacio Martín-Baró, espíritu de quien nos aferramos para ser partes de este lugar por un breve tiempo y construir un proyecto desde el territorio y para este. No existe otra forma.

 

Así comienza un proceso con una extensión de más de un año de trabajo, con todos los aspectos que implica el llevar un trabajo de investigación con sentido y ambiciones de marcar un precedente para futuros territorios y creadores, en la idea de otorgar una utilidad al trabajo creativo y la práctica artística; validarla no solo desde la subjetividad y la individualidad, sino hacia nuevos horizontes en donde la necesidad de ella sea considerada como tal de manera colectiva y social. El ímpetu es el mismo, y por eso la ciencia sirve como perfecta compañera para darle vida a un proceso que compartimos con una comunidad libre de conocimiento e información. Para crear en un continuo en esa búsqueda de la verdad que nadie nos entregará a menos que la busquemos a través del trabajo y la constancia de mejorar lo que conocemos como mundo.

 

 

Plataforma (Colectiva). 2020.

HABITABILIDAD

Cada territorio y lugar, posee un código propio tanto de normas como de pautas relacionales con el sistema en el cual el sujeto se encuentra. Cada territorio y lugar presenta a quien lo habita una forma particular y única de cómo abordar el vivir dentro de este, como el adaptarse al ritmo y procesos propios que lo caracterizan. Podríamos afirmar que esto es incluso una ley de la naturaleza, la cual al verse quebrantada o no asimilada, actúa como desencadenante en una serie de eventos para el desequilibrio del sistema y las relaciones en él.

 

Lo anterior no es una sorpresa; el planeta tierra y la acción del ser humano sobre ella ha causado innumerables eventos de desequilibrio ecológico tales como desastres naturales, extinción de especies, desgaste ambiental, contaminación, devastación de zonas protegidas y pulmones verdes, caza indiscriminada, entre otros. Es una realidad que cada vez más se ha convertido en una práctica propia del ser humano en el incesante camino hacia la industrialización, en una clara disonancia desde lo que el territorio mismo nos muestra y expresa, hacia la repetición de estas acciones sin una comprensión aparente. Existe un margen y una desviación de la población que crece, hoy, cada vez más hacia nuevas percepciones sobre el territorio, comprendiendo la simbiosis que significa el habitar dentro de él y ser parte del engranaje en un sistema perfecto que no considera polos ni creencias que rigen desde la emocionalidad, sino desde una libertad intrínseca de funcionamiento.

 

El Delta Tigre se encuentra ubicado a 32 km. De la ciudad de Buenos Aires, glamorosa capital de Argentina. Comenzando y originado por el río Paraná, el cual arrastra en su recorrido un gran volumen de sedimentos que se van depositando previo a la desembocadura del Río del Plata, formando bancos que aumentan de manera continua dando origen a islas. Así, se origina el Delta del Paraná, el cual se extiende en 14.000 km2, siendo el quinto de extensión en todo el planeta y el tercero en importancia en Sudamérica, siendo a su vez el más poblado y afectado por la actividad humana.

 

Es esta primera sección de Islas del Delta la que pertenece al sector de Tigre, ocupando una superficie de 221 km2, limitando al norte con el río Paraná de las Palmas, al sur con el rio Luján, al oeste con el canal Gobernador Arias y al este con el río de la Plata. El Delta Tigre cuenta con más de 350 ríos y arroyos, constituyendo un complejo sistema hídrico que surge del crecimiento y formación de las islas que van dividiendo el curso de las aguas, dando forma al paisaje, vías de comunicación vida y costumbres de los habitantes.

 

Como todo territorio latinoamericano y del cono sur del continente americano, su historia proviene desde pueblos y etnias originarias las cuales pueden dividirse en tres principales grupos: los Guaraníes, los Chaná-Timbú y los Mbeguáes. Los Chaná-Timbú habitaron ambos lados del río Paraná, divididos en varias etnias y compartiendo una misma base cultural. Todos estos grupos transitaban a través de los ríos en grandes canoas, en base a troncos modificados. Sus aldeas eran construidas en sitios de altura y muy cerca de ríos en formatos de casas comunitarias que albergaban a varias familias bajo el gobierno de un gran señor principal. Sus muertos eran sepultados en túmulos junto a las aldeas y ríos. Su alimentación consistía principalmente en base a pescados y carnes debido a la actividad de caza, como el cultivo de vegetales y la recolección de frutas silvestres. Gracias a la influencia de los Guaraníes, practicaron en una baja escala el cultivo de maíz, porotos y calabaza.

 

Por otra parte, los Guaraníes fueron el grupo con mayor presencia e importancia en este territorio, extendiéndose desde el Amazonas hasta el Río del Plata. Aquellos asentados en el Delta se dividieron en dos grupos: los Chandules y los Carcarañá. Así mismo, habitaban en casas comunales y se dedicaban a la práctica de la agricultura, como por ejemplo de maíz, tabaco y mandioca. Tras la llegada de los jesuitas, fueron dominados por ellos, y así, con la posterior llegada de los españoles finalizaron por derrumbarse como cultura como la mayoría de los pueblos en Latinoamérica. Es así, como estas culturas y grupos fueron reducidos, sumándose los malos tratos y pestes, despoblando las islas. Los Chanás, libraron fuertes batallas en la defensa de su territorio, así como de su pueblo y cultura, como la batalla de “Pagos de la Matanza” en el S. XVIII en Victoria, lugar que hoy lleva el nombre de Cerro de la Matanza. El vacío cultural y poblacional producido tras estos eventos nunca fue reemplazado tras la conquista de los españoles por sobre este territorio.

 

Como muchos otros ejemplos y ya en época de conquista, los primeros registros del territorio del Delta datan del año 1580. Desde este momento, y producto de la influencia de juan de garay como refundador de la ciudad de Buenos Aires, y la ocupación de tierras por Gonzalo Martel de Guzmán y Domingo Faustino, se fueron poco a poco formando colonias de inmigrantes europeos recién llegados al país, tales como ucranianos, húngaros, polacos, italianos, franceses, españoles, rusos, vascos, entre otros, los cuales se agruparon por países de origen en diversas zonas del territorio del Delta, viviendo algunos de la actividad maderera, frutal, de las pieles de carpincho y nutrias, y de la producción de miel. Así mismo, se realizaron además algunas plantaciones de Trigo y Maíz, proceso que se extiende hasta la década del 1930 donde se registra el mayor número poblacional con 25.000 habitantes. Esta cifra se detiene en la década del 1940 cuando disminuye la producción frutícola y la población. Hacia el año 1942 se registran 18.200 hectáreas cultivadas. Diez años más tarde sólo 9.300 hectáreas.

 

Flora y Fauna

 

Las islas del Delta, se encuentran en su generalidad bordeadas con el crecimiento de juncos, como también un matorral formado de diversos arbustos, con el Sarandí como predominante. Por otro lado, en los albardones, zonas en donde el agua no llega completamente todo el tiempo, se caracterizan por la presencia de una vegetación de carácter selvática con mayor tamaño. Así mismo, y como una extensión de la profunda selva misionera es posible destacar la presencia de especies vegetales que dan lugar a la selva ribereña; algunas de estas especies son las anacahuitas, canelones, alisos de río y sauces criollos. De esta manera se forma una misteriosa madreselva, en donde lianas, cactus, claveles de aire y helechos cubren las ramas presentes compartiendo un espeso y frondoso espacio. En un continuo de estas formaciones, se encuentran grandes áreas deprimidas que cuando se inundan de agua parcial o totalmente van dando lugar al surgimiento de altas hierbas, ásperas e hidrófilas, conocidas comúnmente como pajonal. Algunas especies que representan este lugar son la paja brava, la cortadera, la espadaña y la totóra. Con el transcurso del tiempo y con la elevación del pajonal por medio de la instalación de sedimentos, ocurre la aparición de diversas especies de gran tamaño como el Ceibo, el cual va formando poco a poco bosques abiertos contribuyendo a sujetar y enaltecer el suelo, afirmándolo entre sus raíces.

 

Con respecto a la fauna presente en este territorio, es posible destacar más de 200 especies de aves, tales como garzas, biguaes, rapaces, gallaretas, macaes y anfibios de todo tipo como reptiles, entre los que destacan las tortugas, ranas y culebras. La presencia de mamíferos con ratones y el enigmático ciervo de los pantanos.

Cuaderno de Campo Delta Tigre
Cuaderno de Campo Delta Tigre

SUSTENTABILIDAD

Como la definición propone, al comprender el Delta Tigre como un conjunto de islas, es decir, porciones de tierra o sedimentos rodeados por agua, el mantener una vida y sustentar la habitabilidad desde el cotidiano y los hábitos de la comunidad, es fundamental. El cambio desde el continente y la ciudad es abrupto, todo en relación a un estilo de vida que funciona de manera asincrónica con el territorio que habitualmente se conoce o acostumbramos a habitar. El agua, como un elemento vital y que condiciona el habitar dentro de este territorio, modifica aspectos como el comercio y lo económico, los cuales deben estar supeditados tanto al fluir dentro de este elemento como las acciones que sobre él se realizan. El transitar sus afluentes y arroyos como vías de transporte y de mercado transforman lo común y corriente en algo primordial, devolviendo el sentido hacia aquello biológico y el instinto de supervivencia olvidado muchas veces por el habitar en el mundo moderno.

 

Lo descrito anteriormente, va abriendo a su vez la percepción y los sentidos de quien habita el territorio hacia un tipo particular de reconexión en torno a lo temporal y los ritmos del sistema mismos. Acciones tales como el beber agua, comprar insumos básicos y alimentos, el uso de la energía eléctrica y gas, el trabajo, la conectividad, entre otros, quedan adheridos a lo que el territorio y sus características permiten, en una adaptación constante hacia este y no viceversa. De esta manera, es cómo el sustentar la vida humana dentro del territorio hoy, toma diversas formas las cuales guardan relación directamente con las habilidades y capacidades de quien lo habita, en una simbiosis y retroalimentación constante que hace posible un proceso de autopoiesis en relación a todos los elementos que coexisten. Así mismo, la diversidad es una característica propia del territorio, no tan solo en lo que respecta a especies, sino en la categorización de habitantes que se movilizan y crean su existencia dentro del territorio, ya sea como elementos permanentes o transitorios.

 

Es en relación a esto, como la mayoría de los habitantes de este lugar tiene como ocupación laboral, al menos en la primera sección de las islas, el mantenimiento de casas, parques y jardines, la construcción de estacadas, muelles y cabañas. El turismo tiene una fuerte presencia también en la generación de fuentes de trabajo, como también un porcentaje considerable que transita entre el continente y el territorio para su trabajo diario. Ya en la profundidad de las islas, hacia la segunda y tercera sección, es posible identificar actividades de tipo rural familiares, en relación a la explotación de maderas para la producción de papel, como plantaciones hortofrutícolas para el consumo autónomo y la producción de dulces regionales. Así mismo, se presencia el trabajo en miel y mimbre, como la producción de cítricos y nuez pecán.

 

El agua es el medio de comunicación y tránsito principal, en el cual se destaca el transporte en lanchas colectivas y embarcaciones particulares. Así, cada isla posee su propio puerto, en el cual la organización de transporte se establece de acuerdo a horarios no solo para el transporte, sino también para la llegada de embarcaciones y mercados flotantes, panaderías móviles, entre otros.

 

La mayoría de las construcciones son realizadas con base a palafitos, elevándose mediante pilotes por sobre el nivel de las crecidas regulares del río; cada pilote se asienta sobre una viga en forma de cruz, debido a que el suelo es húmedo y de formación reciente lo que causa inestabilidad para la construcción de estructuras pesadas y gran formato, evitando que se desplacen en vertical o se hundan. Por consecuencia, los pilotes conllevan a conectarse con un armazón de vigas en donde se realiza el resto de la construcción, a la cual una vez finalizada se accede mediante escaleras o rampas.

COMUNIDAD

El relato sobre la experiencia de un territorio, jamás será extrapolado de manera real mediante otro canal que el propio lenguaje, más aún, desde sus propios participantes.

 

Tres relatos apoyan esta microtesis. Habitantes y agentes del territorio del Delta Tigre, quienes abrieron sus vidas hacia este proyecto, relatándonos de primera mano y bajo su propia experiencia y testimonio, qué significa la conexión con las islas, el agua y la forma de vida que se ve transformada bajo la influencia de los elementales y el corazón del mundo.

 

A continuación el registro.

Fernando Rodríguez - Músico Violinista

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María Delia Vinci - Terapeuta en Medicina China

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Silvia Sergi - Fotógrafa

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El trabajo de campo, requiere sin duda alguna la elaboración y aceptación de ciertos sentidos muchas veces perdidos en la vida moderna. El epojé y la suspensión de prejuicios, elementales para enfrentar la sobre conceptualización que tenemos sobre las cosas presentes en el mundo, permiten acercarnos al entendimiento sobre las bases de la vida y lo vital; saber quienes somos realmente y sumergirnos en las profundidades de nuestro ser.

 

La entrega y el servicio del cuerpo, como del espíritu y la voluntad de arrojarse hacia lo desconocido pero latente en nosotros, es el fluir en el ciclo de lo vivo y real, como también someterse a un otro, con la esperanza de contribuir en la construcción de un mundo más completo y unificado. El tiempo, que siempre confabula asincrónicamente con nuestros deseos y sueños, se convierte en un aliado, dando lugar a cada proceso necesario para que en el momento adecuado, el conocimiento vea la luz hacia quienes deseen verla y dejarse llevar por su encantadora fortaleza y desafiante esencia. Es transportar y transformar aquello que no puede verse bajo la influencia de la posmodernidad, para llevarla hacia lo simple y lo verdadero.

 

Hoy y siempre la comunidad será el conector, esa puntuación que indicará en una representación del territorio, lo que este significa. La honestidad frente a lo que se intenta representar por otra parte, es un desafío, en cuando al intento de ser fiel al fenómeno real y abandonar la intervención hedonista para la consecución de un objetivo final, en este caso, la imagen e identidad del Delta Tigre. Ser humildes frente a eso que es más que nosotros mismos, en una proximidad lenta y fantasmagórica con el deseo de lograr algún nivel de simbiosis con el lugar.

 

Más allá de la producción y el método, esta es la invitación. Arrojarnos hacia lo desconocido para el encuentro con ese retorno, el eterno retorno. Volver al pensamiento primigenio, conectado con los sentidos y el instinto; poder re centrarnos en nuestro ser y reflexionar de manera libre, pero con la dirección correcta. Poner las cosas en perspectiva y continuar nuestro camino recordando nuestro origen. No olvidar, no olvidar quienes somos y nuestro lugar junto a los otros dentro del misterio de la existencia. Continuaremos claro, por años y años en el intento de explicarlo y descubrirlo todo, sin éxito definitivo. Entrar en el mundo es el vacío de la verdad absoluta, pero no la verdad que mantiene el camino en su eje colectivo. Continuemos aprendiendo en torno a la diversidad de la cultura, enriqueciéndonos de manera permanente un día la vez, ya sea en el caos, la plenitud o donde nos encontremos. Estar presentes en el momento y sentir, adentrarnos en el pensamiento y preguntarnos, ¿por qué?

 

Este proyecto no se concluye aquí. Se dejan espacios posteriores para quien desee adherir sus ideas, percepciones, reflexiones y creencias sobre lo que aquí hemos plantado y desarrollado. La co-construcción es el camino y en la colaboratividad están las vías para seguir el rumbo.  

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