"#nosotrossomoslima", POR MACARENA TABJA

En  la historia política de los países sudamericanos, la corrupción y el abuso de autoridad es una constante. Desde durísimas dictaduras hasta millonarios robos de las arcas del estado, no hay país que se salve. En el mío, el Perú, la corrupción está normalizada y ha invadido casi todas las instancias estatales. El congreso está conformado en su mayoría por el partido fujimorista y es el mejor reflejo de esta situación. Este partido está plagado de funcionarios acusados (y algunos procesados) de mil y un delitos, sin embargo, siguen postulando a cargos públicos y siguen siendo elegidos por el pueblo. El creador del partido, el ex presidente Alberto Fujimori, está preso por delitos de lesa humanidad, entre otros, pero aún así muchos peruanos quieren darle el indulto. Su hija, Keiko, ha postulado a la presidencia dos veces. En ambas ocasiones ha estado perfilada como la favorita, sin embargo, siempre termina perdiendo a último momento. Kenji, el menor de los Fujimori, ha sido el congresista más votado, a pesar que poco antes de las elecciones se encontraron 100 kilos de cocaína en el almacén de una empresa fundada por él.

De la misma manera el actual alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, también conocido como “el mudo” por su resistencia a hablar con los medios y con la población en general, tiene un largo y oscuro historial de corrupción, pero eso no le ha impedido ocupar el sillón municipal tres veces. Su fórmula ha sido siempre la “concretización”, es decir, llenar la ciudad de concreto. Construye puentes y carreteras donde sea y como sea, sin ningún tipo de estudio técnico serio ni tampoco ninguna contemplación por las tan escasas áreas verdes de Lima. Sabe que a la gente más pobre la puede conquistar poniéndole unas escaleras en los cerros donde están sus casas. Es amo y señor de la frase “roba, pero hace obra” y estampa su nombre completo en cada pedazo de cemento amarillo (color que representa a su partido) con el que lapida a la ciudad. Cuenta con sospechosos contratos que benefician a empresas de transporte privadas llenas de multas y juicios, pagos millonarios a empresas fantasmas, obras que se caen por lo mal hechas y turbias concesiones de servicios públicos.

Como se menciona anteriormente, Lima es una ciudad a la que le faltan áreas verdes. Tiene un déficit de 56 millones de metros cuadrados en áreas verdes, lo que equivale a 2.71 metros por habitante, muy por debajo de los 9 metros por persona que recomienda la Organización Mundial de la Salud. La gestión anterior a la del actual alcalde retomó el proyecto Río Verde, que incluía la creación de 25 hectáreas de áreas verdes y la recuperación de la rivera del Río Rímac. Este proyecto iba a ser un alivio para la contaminada ciudad y un espacio para que todos los ciudadanos puedan tener acceso a un poco de naturaleza, museos y a otras actividades culturales. Sin embargo, el actual alcalde canceló la financiación de este proyecto y destinó los fondos a construir un innecesario bypass. A menos de un año de haber sido construido, el bypass ya tiene grietas y fisuras y no solo no ha solucionado el problema del tráfico, sino que lo ha empeorado. La municipalidad minimiza las rajaduras y afirma que la empresa OAS, encargada de la construcción del bypass, las arreglará. Es importante mencionar que existen mensajes de Whatsapp entre quien fue la gerente de gestiones de la Municipalidad de Lima durante gestiones anteriores a la actual y el ex presidente de OAS (ahora preso por corrupción por el caso Lavajato), en los cuales la ex gerente pide a nombre de Luis Castañeda Lossio, que no se firme el contrato para el proyecto Río Verde y que se saquen del aire las publicidades que estaban circulando anunciando la creación de este espacio. Es evidente que la construcción del bypass no era para beneficiar a la ciudad sino al propio alcalde y a OAS.

Todos estos antecedentes deberían ser más que suficientes para no solo no volver a elegirlo sino que debería ser procesado por el poder judicial. Sin embargo, han sido tantos años de corrupción que, hasta hace poco, al peruano promedio parecía no importarle. Hoy, la situación está cambiando en algo. Antes, las quejas y demandas solo se podían manifestar con marchas y paros, y esto no sucedía muy seguido. Con las redes sociales, todos los que tengan acceso a internet (que son cada vez más), pueden quejarse, reclamar y pedir explicaciones desde su teléfono celular. Esta facilidad de acercarse a las autoridades está dejando ver una nueva realidad; hay muchos limeños descontentos con el alcalde y están dispuestos a decírselo sin ningún reparo. En la página de la Municipalidad de Lima abundan las quejas, los insultos y las burlas. La virtualidad permite la libertad de decir lo que queramos y luchar por decir la verdad de lo que experimentamos en pujante fricción con el fraude de aquellos que toman las decisiones por nosotros. Se hace evidente lo que desde el gobierno municipal se quiere esconder.

 

Además, desde el 2016 existe una campaña llamada #HablaCastañeda, que busca reunir las veinticinco mil firmas que se necesitan para reclamarle al alcalde que responda a las preguntas de los ciudadanos con respecto a temas como el transporte, seguridad ciudadana, infraestructura y medio ambiente. Recientemente, se ha logrado obtener treinta mil firmas y la ciudadanía se prepara para entregarlas este mes al Jurado Nacional de Elecciones, quien se encargará de exigirle al alcalde de Lima que rinda cuentas sobre su gestión. Si bien para recolectar las firmas, cientos de voluntarios caminaron por todos los distritos de la ciudad, es probable que no hubiesen tenido el mismo resultado sin la ayuda de las redes sociales. Éstas se han convertido en una herramienta de fiscalización y de información y tienen gran influencia en las ideas y opiniones de la gente. Una parte importante del trabajo que he realizado es la de demostrar que con las redes sociales los peruanos y, en este caso específico los limeños, se están empoderando. Si  bien aún existe mucha gente que prefiere elegir a un alcalde que “roba, pero hace obra”, también hay muchos otro que ya no se la están dejando tan fácil. Hay una mayor conciencia de que el funcionario público no está ahí para hacerles un favor, si no para cumplir el deber para el cual fue elegido. También hay una suerte de “despertar” hacia el derecho que se tiene a reclamar. Tradicionalmente sumisos, los peruanos no han sido nunca muy defensores de sus derechos y con esta plataforma, están reconociendo que si algo no les gusta, están en su derecho a manifestarlo y a exigir los beneficios inherentes a ellos como ciudadanos.

 

Al alcalde de Lima aún le quedan dos años más de gestión. No sorprenderá que sean años complicados para él y que al terminar sea llevado a juicio por las acusaciones de corrupción que tiene en su contra. Esto dependerá, claro está,  de que no sea cubierto por el manto de impunidad que tienen los funcionarios corruptos en el Perú. Depende de la ciudadanía dejar por un momento la computadora y el celular y salir a las calles a hacer visibles todas esas quejas, reclamos y burlas que legítimamente manifiestan en las redes sociales. Es eso, o ver como, nuevamente, todos los delitos cometidos por el alcalde quedan sepultados bajo el concreto.

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Título: #nosotrossomoslima

Técnica: Recolección y montaje digital.

Número de obras: 9 imágenes.

Año: 2016

https://www.lima-b.com/nosotrosomoslima

Macarena Tabja (1980), Lima.

Publicista egresada del la Universidad del Salvador (Buenos Aires, Argentina) en el 2005 y fotógrafa egresada del Centro de la Imagen en el 2009. Vive en Lima, Perú, es fotógrafa independiente y co fundadora de FIX Coldpressed Juice, su negocio de extractos de frutas y verduras. 

 

Ha trabajado en medios impresos en Lima y también como freelance. 

 

Ha tenido una exposición individual y tres colectivas. Seleccionada para el taller Fotos por el Cambio 2016, seleccionada para el taller de colectivos en el Centro de la Imagen, dictado por el colectivo chileno ex (B)alpo. Recientemente fue seleccionada para formar parte del taller Finding Your Vision Oaxaca de Alex Webb, que será dictado en el 2018.

 

Participó en el taller Pesquisas Construcción de un Ensayo Fotográfico dictado por el colectivo peruano Supayfotos. Ha llevado un taller de Fotografía de Desnudo en el Centro de la Imagen y el diplomado de Antropología Visual también en el Centro de la Imagen.

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