"RÉPLICA ORIGINAL", POR NICOLÁS SÁEZ

Poco hay de cotidianidad y cultura popular, en la proximidad con el espectador común y corriente, hablando del chileno y aquel que no es parte desde su experiencia al mundo de las prácticas y ejercicios artísticos o de cognición con respecto al arte. No es el caso de Nicolás Sáez. Este arquitecto proveniente de Concepción-Chile, ha desenvuelto su trabajo desde esta disciplina hacia una vuelta en torno a la expresión crítica de los estados actuales de nuestra sociedad, a través de la fotografía e imagen, realizando desde trabajos colaborativos con otros actores del medio artístico chileno, y en plataformas didácticas y de cercanía con aquel que recibe el mensaje, ocasión de la que hablaremos hoy en EM5 y en relación al último proyecto de Nicolás llamado "Réplica Original", que ha sido presentado durante el mes de Enero en el marco del festival FOCCO de Coquimbo y en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción el pasado 9 de Marzo. Proyecto co-editado por Andrea Jösch, financiado por Fondart Nacional 2015 y que cuenta con el auspicio de la Universidad del Bío Bío. A continuación una breve entrevista con el autor:

 

M.L.: Cuéntanos acerca de tu aproximación a hacia la fotografía Nicolás, ¿Cómo ha sido el proceso de investigación desde tu disciplina académica y de desarrollo profesional formal, hacia esta práctica que aborda tu trabajo actual en gran parte?

 

N.S.: El estudio y enseñanza de la Arquitectura, de la cual he ejercido como profesor e investigador desde el 2001 en la escuela de Arquitectura de la Universidad del Bío-bío en Concepción, ocupa a la imagen fotográfica como método natural  para dar a conocer a la obra y su contexto; en contraste a la experiencia directa cada vez más ausente en la aulas. En el caso de mi escuela, más en el periodo que fui alumno, se privilegia el método fenomenológico a la hora de acceder al conocimiento arquitectural. Experiencia versus representación era una preocupación y ejercitación constante que a través del careo profesor-alumno se entrenaba la verbalización de los contenidos presentes en la imagen construida. Tal conciencia adquirida en la ejercitación de verbalizar la relación entre la realidad-real y realidad-representada, es sin duda la herencia que la ha dado forma a cada uno de mis proyectos con una creciente conciencia en la creación de un determinado discurso visual. Entiendo así a la fotografía como una reducción de la experiencia directa y a su lectura como una especulación. La fotografía y su aparición dieron comienzo a nuestra ya instaurada relación virtual con el mundo, por lo que mi interés se focaliza en la dirección ética-política que doy a mi trabajo con la libertad que me permite entender a la fotografía como un poderoso lenguaje no verbal.

 

M.L.: En relación a los procesos creativos personales, ¿cómo es que estableces el concepto central de cada proyecto? ¿Cómo ves o reconoces tu propio proceso cognitivo en cuanto a lo que ingresas en cada trabajo? Y por último, ¿Cómo defines, y de acuerdo a que elementos, la estética de tu trabajo en un sentido integral para el espectador?

 

N.S.: Diría que es algo simultáneo en un principio y que poco a poco voy separando y distinguiendo para transformarlo en algo mas consciente e intelectual. Parto siempre desde una experiencia directa que compromete al cuerpo entero. La experiencia sensorial es compleja y simultánea, los aspectos visuales son solo parte de aquello. El procedimiento es intentar traducir dicha experiencia de cuerpo entero a un contenido visual fotográfico. Así el concepto central es una síntesis verbalizada de lo que fue la experiencia inicial y que se intenta capturar dentro de una imagen. La exhibición de mi trabajo fotográfico también es una proyección de aquella comprensión racional y reflexiva de lo que fue la primigenia experiencia de cuerpo entero. No intento interpretarla, si no más bien construir una nueva experiencia que habla de algo proyectado. Creo en el artificio fotográfico que intenta devolvernos al mundo de cuerpo entero.

 

M.L.: En cada proyecto, entendemos que trabajas en colectividad, no desde el trabajo de autoría grupal, sino en base a la colaboratividad de los elementos y entidades que estructuran un proyecto en su totalidad. ¿Cómo funciona para ti esta dinámica de trabajo, de acuerdo a tus inicios en el colectivo Concepción Fotográfica, y como priorizas esta metodología para cualquier proyecto?

 

N.S.: Creo y realizo mis trabajos de forma colaborativa. Ser parte del Colectivo Concepción Fotográfica me llena de orgullo y sin duda fue la escuela que me introdujo en la fotografía autoral y en este tipo de metodología de trabajo. Fue interesante como íbamos creando espacios conversacionales en el formato de “retiro creativo” para lograr objetivar cada proceso subjetivo y someterlo al juicio y mirada del otro.  Hoy y desde el proyecto “Ruido Blanco” el 2013,  he tenido la fortuna de contar con el “acompañamiento” de Andrea Jösch. Es un tipo de co edición en donde, y siempre a través de una serie de conversaciones, vamos aclarando, enfrentando y puliendo conceptos que van dando forma a la edición y museografía de cada proyecto. Además siempre incorporo la colaboración de amig@s en la fabricación de mis montajes. La idea es lograr que sean parte significativa en la materialización de la obra al incorporar complejidad con cada una de sus miradas nutridas desde su propia disciplina.  Creo profundamente en la conversación y en el aprendizaje que surge de ésta. Para mi, cada proyecto, es la excusa perfecta para aprender sobre algo que me inquieta incorporando siempre el saber hacer del otro.

M.L.: Presenciamos en las conversaciones en el festival FOCCO de la ciudad de Coquimbo, tu último proyecto llamado “Réplica Original”, podrías contarnos acerca de este trabajo, sus inicios en lo íntimo y como ha sido el proceso de sacarlo a la luz?

 

N.S.: Con “Ruido Blanco” comenzó mi necesidad de hablar directamente sobre nuestra predilección por la imagen y nuestra relación virtual con el mundo.  Acá aparece el televisor como protagonista ya no como un mueble dentro del espacio doméstico, sino como un inmueble en el espacio público o semi público. La pantalla es nuestro mediador y es responsable del progresivo decaimiento de la contemplación pura, a ojos desnudos. El paso natural fue poner mi mirada en la torre de antena de celular, tótem contemporánea, polutiva infraestructura urbana y rural, y responsable de mantenernos conectados virtualmente. En mi paso por la residencia con Matt Siber en FIFV noviembre 2013 realicé una incipiente serie denominada “torre” que mostraba la intersección entre la vertical de la torre con el horizonte del mar. Aquí tuve la oportunidad de conocer la casa de una familia en Valparaíso que tenia como vecina a una torre de celular ubicada justo al frente de su ventana que mira al mar. Más allá de la precaria normativa que no restringe la presencia de estas torres en barrios residenciales y de sus efectos secundarios derivados de la energía electromagnética, me interesaba los procesos de naturalización que adquiríamos nosotros los usuarios ante la presencia de estas descomunales estructuras, propiciados claro está, por el mercado. Esta suerte de invisibilidad, provocada por la justificación comercial  con sus innecesarias bondades, van  doblemente anestesiándonos para cegarnos ante lo que se instala frente a nuestros ojos y para mantenernos activos en la inercia del consumo irreflexivo. Tal consumo se sintetiza en la adquisición de virtualidad… de imagen. Así surge “Réplica Original”, como un manifiesto que intenta presentar a la fotografía como el comienzo de nuestra ya instaurada relación virtual. Se toma los aparatos que dieron “origen” a la fotografía como lo son la cámara obscura - donde se produce el fenómeno físico-lumínico que replica la imagen que ven nuestros ojos - y el visor estereoscópico - que emulaba nuestra visión binocular- , para  retratar a la ya mencionada torre de antena de celular.

 

Una previa experiencia, que sirvió de referencia directa, fue un ejercicio denominado “Réplica Obscura” realizado para la muestra colectiva “Frontera Invisible” realizada en “Casa 916”, espacio independiente de Concepción en agosto del 2014. Acá transformé el espacio de exhibición en cámara obscura y registré la proyección lumínica de la imagen invertida en una de sus paredes en donde coloqué una silla de madera como referencia de escala. Posteriormente se fabricó un pequeño diorama del mismo espacio con la silla dentro de una caja (cámara) negra (obscura), y dispuesta a la altura de una ventana para capturar la imagen invertida del espacio exterior de Casa 916. A través de una mirilla se podía ver el diorama con el efecto lumínico que replicaba la experiencia original. Ésta instalación me permitió verificar, por sobre todo, lo que sucedía con el público que se asomaba a mirar…  la intimidad que surge al ver a través de la mirilla y encontrarse con un espacio en miniatura bañado de una imagen lumínica e invertida del exterior… todo suma para re-crear lo inesperado y mágico. Para mi lo interesante es poder comparar el objeto representado con su representación o réplica… pareciera que esta última, y dependiendo de su capacidad de asombrar,  permite visibilizar aquello que antes estaba a simple vista… la imagen explica a la experiencia… y hoy cada vez más la requerimos.

 

Mi práctica anterior con la estereoscopia se remonta al clásico View Master y a variados visores modernos con fotografías estereoscópicas antiguas adquiridas en museos y galerías como souvenir. El efecto visual 3D inventado en 1840 aprox. dio comienzo al creciente consumo de tecnología 3D y que hoy ya ha entrado al mercado de la televisión. Cada día la tecnología se esfuerza en emular la experiencia sensible a ojos desnudos y cada día nosotros los consumidores no nos damos tiempo para ejercitar la simple acción de observar el mundo sin mediador.

 

La polutiva presencia de las torres de celulares que van acercándose al espacio urbano y residencial a obligado a las empresas a proponer camuflajes para sus estructuras con réplicas plásticas de especies arbóreas, chimeneas, torres de agua, incluso de símbolos religiosos.  Este “ingenuo” engaño visual  aceptado y promovido por las autoridades es un ejemplo más de nuestra extrema tolerancia a lo que dicta el mercado. Retratar estereoscópicamente a estas torres camufladas de especies arbóreas es una manera de aumentar la falsa realidad de su apariencia a partir de una falsa visión tridimensional. A partir de una convocatoria de ayuda por redes sociales logré dar con 10 distintos tipos de camuflaje de especies arbóreas incluido nuestra Araucaria.

 

El proceso de la transformación de habitaciones en cámara obscura fue más lento. Fue complejo encontrar casas que enfrentaran torres de antena y que permitieran realizar la intervención. Es muy comprensible dudar de este tipo de solicitud más en el actual contexto de inseguridad intensificado por los medios. Lo extraordinario fue encontrarme encerrado en habitaciones ajenas por más de una hora con sus dueños esperando afuera sin saber muy bien que es lo que este extraño estaba realizando. Una vez dentro de la habitación obscura experimentaban la distinción paulatina de la imagen invertida al interior de sus habitaciones y su asombro era transversal y genuino. La palabra “mágico” fue lo más recurrente.

 

Posteriormente se diseño y construyó los pedestales-visores pensados para un fácil transporte y montaje itinerante en el espacio público. Paralelamente Pía Aldana, Artista Visual de Concepción, realizó los dioramas de las cinco habitaciones.

En el transcurso de tres días visitamos tres locaciones cercanas a Concepción que tuvieran torres de antenas de celulares. Nos instalamos sin autorización quedándonos por dos a tres horas. Con la cámara fija pude registrar de una forma menos invasiva la natural manera que la gente interactuaba con los objetos. Era increíble como de un momento a otro se llevaba de curiosos convocados por la presencia de los primeros observando cada caja. Sobre todo niños que con sus rostros llenos de asombro no se perdían ninguna mirilla para ver. Solo uno de 10 adultos, más o menos, me buscaba para preguntarme de que trataba el proyecto, el resto solo agradecía y se marchaba. Esta persona era la que recibía la información más detallada de las intenciones del proyecto. Creo que este hecho me va demostrando que es posible comunicar y conmover sin la explicación escrita, sobre todo cuando lo que se exhibe sale del espacio museal que siempre es una barrera que prejuicia a sus visitantes. El espacio público es ideal para una cercanía más honesta pero es más difícil provocar una experiencia inversiva como se logra en una sala habilitada para aquello.

 

Sin duda “Réplica Original” inaugurada recién en diciembre del 2016 es proyecto que me ha entregado muchas y frescas enseñanzas que estoy seguro crecerán. Hoy me preparo para inaugurar, el 9 de marzo 2017, el proyecto completo en la Pinacoteca de Concepción. Acá se exhibirá los 10 pedestales-visores; el video del proceso de transformación en cámara obscura  de la habitaciones visitadas; el video de la itinerancia en los espacios públicos; y el video del libro – objeto; las cinco fotografías de registro de las habitaciones transformadas en cámara obscura; y una intervención inédita de una cámara obscura habitable dentro de la sala.

 

 

M.L.: Sin duda alguna el panorama actual de la creación fotográfica en Chile se ve amplio y extenso, en cuanto a su gama de conceptos de trabajo y observación, en especial por el origen del territorio en sí y establecido como tal. ¿Cómo ves el futuro de la fotografía en Chile en relación a una mirada política y de identidad, en comparación a los exponentes y referentes actuales hacia la mirada extranjera, y  cuál es tu percepción acerca de una verdadera prioridad a ser abordada por la disciplina fotográfica?

 

N.S.:Siempre se me hace difícil imaginar la situación futura de cualquier cosa… Prefiero referirme a lo que veo hoy en comparación a lo de ayer. Y hoy veo, como dices, una escena creciente, diversa y lo mejor de todo, muy joven. Además veo un natural avance en la comprensión teórica-práctica de la disciplina que ha ido ayudando ha construir conocimiento del hecho fotográfico propiamente tal y de la propia práctica acá en Chile, tanto en el desarrollo intelectual como en la crecientes plataformas de difusión digital y análogas (libros y revistas). Al menos para mi este avance se traduce en informarse sobre autores y/o trabajos que logran ampliar los limites del lenguaje y del contenido fotográfico prevalentes en nuestro campo cultural. Aquella que se mantiene aún dando la pauta y la convención oficial de lo que es una buena práctica fotográfica. Así mismo, esta apertura y extensión de visibilidad también provoca la polutiva fotografía desechable que solo intenta parecerse a lo ya validado. Este último es un fenómeno normal y es parte de una escena en crecimiento. Creo que todo acto creativo es, querámoslo o no, un acto político. Por lo que mi enfoque y promoción esta en dar dirección ética a lo que construiremos para nuestra sociedad. La maneras son muy amplias y nunca restrictivas… el asunto es tener conciencia de que lo que hacemos visible tendrá un aporte, significativo o no, positivo o no, en el campo cultural en donde nos desenvolvemos.

Entrevista realizada y producida por Michell León, para Plataforma (Colectiva). 2017.

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