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"RUDIMENTO", POR JOTA
CATALÁN-BERTERO

Pocas entrevistas (si es que existe alguna) con carga emocional y personal han pasado por nuestra plataforma. Por lo que en esta ocasión el relato inicial se transforma, así como se ha manifestado el deseo hace un tiempo, dejando de lado el academicismo en cierta medida, sin causar revuelo ni espantos en cualquier tipo de comunidad ante tan grande iniciativa, sino para convertir la palabra (o regresarla más bien) a su origen, desde el sujeto y desde su propia historia.

Así, comenzamos esta nueva iniciativa sin pretensiones, y finalizamos una serie de entrevistas realizadas durante este complejo año 2021 reflexionando acerca de la obra de un artista genuino, de esos que solo la historia nos trae de regreso, y que muchos dicen ser (o desean serlo), imposibilitados por sus propias fantasías. Hemos seguido esta historia paso a paso, desde sus inicios a través de la performance, el video y la crítica social. Cuando hablamos de esto último, nos referimos a una crítica vivencial y primitiva, de esas conexiones reales con el entorno y lo social, en donde lo importante no es el registro ni la crítica, sino el momento y el impacto. Hoy, vemos a un sujeto del arte que no solo es la práctica, sino se ha convertido en el arte mismo, con una definición concreta y específica, más allá de los cuestionamientos absurdos sobre "el arte" (y para qué sirve). Este arte vivo, en donde el mensaje fluye a través del cuerpo más allá de la mente, sino desde el espíritu, en un "hacer por el hacer" dentro de esos discursos legítimos y naturales, traídos a la realidad por la experiencia. Es así, y bajo este deseo, que trajimos de vuelta un proyecto no nuevo de este artista, sino uno que consideramos representa la esencia del arte y su práctica para lo colectivo, fuera de circuitos simplistas y vanguardias "under" ficticias que no satisfacen más que relaciones de objeto primarias a través de seudo conocimientos elitistas. Así.

 

Jota Catalán Bertero, reconocido artista visual chileno en el ámbito nacional e internacional, nos presenta su proyecto llamado “Rudimento, en una entrevista única para Plataforma (Colectiva). A continuación la entrevista realizada y el material de libre visualización:

*La siguiente entrevista está redactada conforme a la idea de resistir a la lógica de género que impone la Real Academia Española de la Lengua, todas las palabras que involucren referencias a individuos y/o artículos definidos e indefinidos, han sido modificados en su letra que determina género masculino o femenino por la letra “e” como una manera de presentar la inclusión de otros géneros pertenecientes a las disidencias. Tanto en forma gráfica como ideológica.  

P.C.: La práctica artística en tu obra Jota siempre ha estado muy marcada por lo real, desde una conexión evidente con el entorno, el concepto y tus vivencias. En este caso quisiéramos comenzar profundizando inicialmente desde estos tres aspectos de creación, por lo tanto y en primer lugar, ¿Cómo concibes el entorno y desde que puntos para la creación de tus proyectos?

J.C.: El entorno lo concibo como un lugar donde se expresa el funcionamiento de distintos sistemas, sociales, económicos, políticos, etc. En otras palabras, como se desenvuelve, articula y organiza una sociedad, lo que comúnmente conocemos como cultura. Esta corresponde a las “libertades” que nos permite el sistema y muchas veces es creada he impuesta. Este es el contexto, un manojo de distintos sistemas que se desenvuelven en diferentes códigos de funcionamientos. Fijo mi interés en este ambiente para revelar las fallas, incongruencias, abusos, malas practicas, etc. Que afectan al sistema.

 

Mi obra pretende trasgredir las formas en que se concibe y conforma el sistema en nuestro entorno, donde existe la desigualdad, la corrupción, el abuso de las personas menos privilegiadas, donde se encuentra la clase trabajadora u obrera lejos de los empresarios y políticos.

 

El entorno se vuelve el campo donde se desarrolla mi trabajo, se activa a partir de la experiencia creativa, poética y política. Me paro siempre desde la trinchera de los oprimidos, de los abusados, de lo que tienen algo que gritar para que su eco

resuene en algún lado.

P.C.: En segundo lugar, y desde el concepto artístico, ¿cual es este y cómo lo desarrollas para tu creación y acciones relacionadas al arte como en la vida de manera indisoluble (suponemos)?

J.C.: Los conceptos que abarca mi trabajo son lo delictivo, la anomia y lo político. Estos conceptos pretenden generar en el espectador un momento critico y reflexivo entorno a los estados de crisis que se presentan en las sociedades actuales.

 

Entiéndase como crisis un estado de constante cambio, trasformación, mutación, movimiento, deformidad, etc. Todo lo contrario, a la quietud, forma, estabilidad, tradición, intransigencia. Es en este caos donde se permite expandir los espacios de creación que generan nuevas tensiones en el sistema y abren una controversia sobre nuestro carácter político. La obra te confronta, te muestra una reinterpretación de algo existente y te invita a pensarla y creerla como una posibilidad en la realidad, como una versión más de las tantas no contadas en la historia tradicional. La versión de los desfavorecidos, oprimidos, vejados y tiranizados por el sistema.

 

El concepto de “lo político” se hace presente en mi practica artística como un punto de partida. Desde muy temprano en mi proceso de formación como artista, fui comprendiendo como se articulaba el carácter político de las personas y como eso no podía quedar fuera de mi obra. Mi manera de pensar, actuar, transitar y vivir mi existencia en un lugar y tiempo determinado no podían dejar de afectar el como concibo el mundo y con ello generar criterios morales y éticos para convivir. Estos criterios y acciones siempre están reformulando el como relacionarnos en la sociedad actual y cuales son sus irregularidades a mejorar, reaccionar o denunciar.

 

Lo delictivo como concepto hace referencia a las acciones de resistencia que pueden efectuarse en contra de una normativa forzada e instaurada por un sistema en la sociedad. En este sentido, las obras que realizo buscan romper los márgenes legales que impone la estructura que con todas sus reglas generan la iniquidad.

 

Finalmente, la anomia es el concepto que se instala como una respuesta a las dos nociones anteriores. Es el contexto que utilizo para crear, la anomia se presenta dentro de la sociedad generando una sensación de inseguridad en los ciudadanos frente a los sistemas. Sienten que no tienen la capacidad de progresar y cumplir sus metas, sienten que todo lo estructurado está hecho para perjudicarles por la incongruencia de las normas sociales. Es en este terreno que las obras toman poder y se posicionan como puntos de tensión, critica y reflexión.

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P.C.: En tercer lugar, ¿Cuáles son las vivencias y experiencias que componen e hilan tu práctica artística? ¿Cómo influyen en la creación y en relación a los dos aspectos anteriores para el desarrollo de tu trabajo?

 

J.C.: Es una historia larga de contar, básicamente asumo cada experiencia de mi vida como responsable de conformar el ser que soy ahora, es algo lógico que pase con todes les que habitamos este planeta, las vivencias y procesos de crisis que se viven a lo largo de la vida van dando forma a la mirada, acciones e ideas de cada individue, conformando el carácter de cada persona.

 

Haber estudiado en un colegio católico de “hombres” o, mejor dicho, mayoritariamente de masculinidades. Donde nunca se hablo de dictadura, sino mas bien de “gobierno militar”. El propio dictador estudio un par de años en ese colegio cuando vivió en Quillota. En ese lugar presencie y experimente de cerca el acoso de la sociedad machista y patriarcal, los machos alfa intentado proteger y demarcar sus territorios, que cuando eran trasgredidos, las diferencias se resolvían con un enfrentamiento a puños en la plaza de la ciudad de Quillota, donde los escolares se juntaban a realizar vida social, “la esquina posera le llamábamos” porque era ahí donde todes se mostraban en sus individualidades.

 

Por esos tiempos en mi adolescencia, me acerqué al mundo de la música y comencé a escuchar punk, metal, hardcore y andar en skate se volvió mi única forma de trasportarme, conocí una nueva realidad conversando con amigos mayores en edad y aprendiendo de una subcultura de rebeldía, alcohol y drogas. En otras palabras, la pasábamos muy bien. Simultáneamente a esto con amigos formamos una banda, pertenecí a mas de una al mismo tiempo, tocaba batería por que no tenia que aprenderme las notas para sacar las canciones, un buen oído bastaba y así fui a prendiendo. Al llegar a la universidad de Artes y Ciencias Sociales mis horizontes se expandieron y sentí que nuevamente se habría otra forma de comprender el mundo ante mis ojos, no solo de la mano del mundo de las artes visuales sino también desde una mirada mas socialista respecto de como concebir los entornos, eso era lago que se deba de manera natural en la universidad ARCIS. Por lo tanto, aprendí de marcha, paro, toma y revolución. Aprendí de gritos de batalla, lienzos pintados a mano y acciones en espacios públicos. De golpes, torturas, muertes y desapariciones. De desigualdad, injusticia y resistencia.

 

Durante estos últimos años he desarrollado mi trabajo consiente de lo que pienso y creo como ser político y social gracias a mis vivencias, explorando problemáticas creativas para compartirlas con audiencias que puedan reflexionar con cada propuesta.

P.C.: En relación a la obra “Rudimento”, ¿cuéntanos un poco acerca de este concepto de “arqueología personal”? ¿Cómo surge y cómo podrías definirlo y desarrollarlo?

J.C.: El concepto de “arqueología personal” hace referencia a la forma en que se compone la obra “Rudimento”. Basándome en el libro La arqueología del saber. (Foucault, 2002)[1] Donde se define el concepto de arqueología como un método de trabajo, que de por si ya tiene un enfoque personal que además hace referencia a las discontinuidades y rupturas que suceden alrededor del objeto de estudio. El termino surge en el marco de la exposición virtual “Aislamiento Preventivo” que se realizo en la TP Art Gallery de Quillota. La galería me propuso ocupar un espacio del Museo Arqueológico de Quillota para la acción que se realizo el día viernes 27 de noviembre del 2020 a las 17:00 hrs. En el patio del museo se dispuso una mesa con diversos elementos que correspondían a una “arqueología personal” (fotografías que registraron distintos lugares y tiempos, un cráneo negro modelado con mis manos, un mortero de piedra, una petaca de aluminio, una aguja de tatuaje y una grabadora de audio a casete) con los cuales se interactuó y generaron diálogos visuales.

 

La grabadora contenía un registro de audio con la voz de mi madre, que relataba un estudio estructural para analizar la función del material, los refuerzos y como se muestran y se arman estas características de forma estética en el museo. Este relato da cuenta de un proyecto de levantamiento de información relazado por mi madre el año 2003. Y que fue parte de su proyecto de titulo como dibujante arquitectónico. El audio se reproducía al momento de interactuar con cada uno de estos elementos, los cuales se resinificaron y fueron puesto en tensión con el contexto. Además, se realizo un fuego a modo de ritual, con madera en una cubeta de metal. Una vez terminada la combustión se tomaron restos de las maderas quemadas y se molieron en el mortero para generar un pigmento que fue mezclado con licor destilado. Con el pigmento y la guja se realizo una escritura corporal, una huella gráfica sobre mi muslo izquierdo, dejando un tatuaje que contenía las coordenadas del lugar donde se estaba realizando la acción.

 

Con estos gestos y acciones se recrean relaciones entre los distintos elementos que finalmente se conforman en un relato no lineal y de archivo que viene a complementar parte de la historia del museo, la relación de mi madre con el lugar físico y la arquitectura de este y finalmente hacer una unión de este lugar con mi persona. Culminando en una performance donde las coordenadas geográficas del lugar quedan presentes en mi cuerpo. El territorio se vuelve personal y ahora es parte de mi cuerpo, generando un nuevo hito arqueológico que se presenta como un estado primordial, amorfo, mutante, etc.

 

 

 

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Entrevista realizada y producida por Michell León, para Plataforma (Colectiva). 2021.

Jota Catalán-Bertero 1989, Quillota, Chile. su obra se ha basado en los conceptos de lo precario, lo público-privado y el cuerpo, abordando diversos materiales por medio de la escultura y la gráfica para plantear problemáticas sobre la precariedad y la sociedad actual, incursionando en la video instalación, la performance y la intervención en el espacio público. Ha desarrollado una línea de trabajo manteniendo un contacto a nivel político y social con los transeúntes y espectadores. De esta manera, su obra abre un diálogo entre la pertenencia del artista y los transeúntes en espacios tanto públicos como privados, tomando en cuenta los objetos instalados y su permanencia, en relación a cómo se ven intervenidas las libertades del artista y el espectador. Actualmente aborda las temáticas referentes a lo inquietante, los fragmentos y lo desechable en los cuerpos materiales en tensión con el cuerpo humano, explorando nuevas estéticas relacionadas a las transformaciones, la agonía y la desestructuración, buscando concretar una práctica artística fundada en lo reflexivo, lo "político-crítico" y la anomia social. 

(1)Foucault, M. (2002). La arqueología del saber (1.a ed.). Siglo XXI, Buenos Aires.